Recordar el 20 de noviembre .- Una reflexión

Por Angélica Vázquez del Mercado
Recordar es dar un brinco al pasado, un salto a un momento específico de la historia en el que algo ha sucedido para atraerlo al presente con distintos fines. Recordar no es necesariamente celebrar; a veces se refiere a un hecho digno de memorar en tono festivo; otras, a aquello que ha trascendido afectando o lastimando la vida cotidiana.
En todo caso, como explica Paul Ricoeur, decir «tú te acordarás» es decir también «no te olvidarás». La mayor cualidad de la memoria, de la memoria feliz –seguimos con Ricoeur- es su posibilidad de acto heroico y continuador de la humanidad, no fundador, no primigenio, sino como aquel que garantiza la permanencia de la especie: «Toda sociedad tiene la responsabilidad de la transmisión transgeneracional de lo que considera como sus logros culturales. Aprender es, para cada generación, ahorrar […] el esfuerzo agotador de aprender todo de nuevo cada vez.» ¿Qué haríamos si cada nueva generación tuviera que empezar por el principio, como si hubiera olvidado todo lo que alguna vez aprendió, o mejor dicho, hizo o fue?